Iván Noble en el Ópera: como el vino, mejora con los años.

Marcos dorados colgados sobrevolando las tablas del Teatro Opera, buen gusto y un repertorio a estrenar constituían a priori la propuesta de Iván Noble al ingresar a la sala...

Marcos dorados colgados sobrevolando las tablas del Teatro Opera, buen gusto y un repertorio a estrenar constituían a priori la propuesta de Iván Noble al ingresar a la sala de la Avenida Corrientes, sin embargo, con el paso de los minutos, el show devino en un inmejorable concierto plagado de clásicos, invitados de lujo y oportunas intervenciones que bien podrían empardarse con los mejores números teatrales.

Perdido por perdido (2016), flamante producción del ex Caballero de la Quema tenía una cita, o mejor dicho, el público de ayer y hoy de Noble, tenía una cita con esta joya que vio la luz en el presente año. Lejos de los furiosos noventa, el repertorio emotivo, con arreglos, fino y en medio tiempo, hizo las delicias de las jovencitas –y no tanto- que gustan de la faceta más melosa de Noble. Pasada media hora de las nueve de la noche, el anfitrión, elegante de negro, pero con su clásico estilo informal rompió el hielo con “Malas temporadas”.

La segunda de la velada fue “¿Por qué no me alcanza con tus labios?”, seguida de la plagada de actualidad “De Wilde a la cima”, dedicada según su autor a “aquellas chicas que casi se convierten en Wanda Nara pero no llegaron a conquistar al 9 del Inter y terminaron con el 4 de Defensa y Justicia”.

Benjamín López Barrios, incondicional ladero de Noble aprovechó “Hoy por Hoy” para lucirse con ganchos rock que le dieron un clima encendido a la noche para luego ir a esa que saben todos: “Abrazame”, una composición romántica que invita a escuchar y emocionarse y que fuera el primer single del último álbum.

Sorteando con clase y a capella fragmentos de tangos célebres, fue el turno de “Madero Bovary” y “Frankenstein”. La importante lista de invitados que la noche tenía por delante, comenzó con la aparición de Ildo Baccega, el tano para los amigos y seguidores de Ella es Tan Cargosa. El guitarrista le puso el alma a las seis cuerdas en “La Sangre no es Agua”.

En lo que se podría llamar el lado B de la inoxidable Avanti Morocha, llegó cargada de buena fe y optimismo “Seguí” para dar lugar, minutos más tarde a “Perdido por perdido”, aquel track con destino de radio que contó con la increíble armónica de Fabricio Rodríguez, quien influenciado por el rock clásico americano y con Tom Petty como referente, dio un toque de distinción a la ya de por sí perfecta composición que puso de pié al recinto.

La primera parte del concierto, culminó con “Fuerte y al Medio”, la forma de asegurar un penal hecha canción, y la mejor manera de cerrar la presentación en sociedad de esta nueva creación.

La faz populosa del show  comenzó con “La Propina” y minutos más tarde el clásico “Un minuto antes de dejar de quererte”, sirvió como puntapié para una seguidilla de esas que todos saben… “Otro Jueves Cobarde” y “Olivia”. La retribución del público fue absoluta, aplausos a rabiar y oro en polvo al decir del cantante, un kilo de Canarias, delicia para el pueblo matero.

Más adelante, sonó el single del disco previo “El chico de los mandados”,  “Waterloo” y una versión relajada, acústica de “Fulanos de Nadie”. Stand up rocker bien entendido, anécdotas de antihéroe y en el fondo, a flor de piel, admiración genuina por una eminencia de la música nacional. Todo sirvió como presentación del inmenso David Lebón, quien pusiera sus cuerdas al servicio de una bella pieza titulada “Llenemos las Petacas”. Un plus, en la noche porteña, “Esperando Nacer” con una audiencia íntegramente de pie vivando al anfitrión de la noche que a esa altura no era más que un adolescente embelesado con los sonidos que Lebón arrancaba de su guitarra.

Después de la primera parte de presentación del último álbum, y tras los éxitos que todos esperaban con el guitar hero nacional como highlight de la noche, cayeron como una catarata los himnos de ayer y hoy y algunas recientes, “Donde Gustes y Cuando Quieras”, “No Cuentes Conmigo” y “Sapo de Otro Pozo”.

Un clásico de los shows de Noble que ciertamente tardó en llegar. “Bienvenito” se dejó escuchar como siempre, claro, conciso, sensible. Pero esta vez, algo cambió… sorpresivamente aquella pieza dedicada a su hijo, fue compartida íntegramente por su ex suegro, el mítico Ramón Ortega, el rey, tucumano dueño de la movida de hace años, que también regalo su voz en “Me quieres engañar igual que a un niño”.

La culminación del concierto, una noche húmeda de abril, tuvo lugar con la infaltable “Avanti morocha” y “Oxidado”, imprescindibles de los caballeros que aun hoy siguen emocionando a las hordas de cuarentones que siguen a Noble y se camuflan delicadamente entre las jovencitas que abarrotan los recintos en los que el cantante se presenta.

Una vez más, el Opera volvió a vibrar con Iván Noble. Una buena costumbre de la calle Corrientes, esta vez, potenciada por invitados de enorme porte, que le dieron al show un vuelo supremo, y que logró conjugar lo melódico y lo eléctrico entre canción y canción.

Categorías
Coberturas

Tal vez te interese...