Stray Cats / Built for Speed

El rockabilly aggiornado de los Stray Cats explotó con nuestro disco de la semana....

Built+For+Speed

Datos del disco:

Artista: Stray Cats
Título: Built for Speed.
Lanzamiento: 1982.
Sello: EMI Music.

Reviviendo el rockabilly en la década de los ochenta hicieron pié en la escena rock los fenomenales Stray Cats, el trío conducido por Brian Setzer y completado en su formación por Lee Rocker y Slim Jim Phantom, y aunque su carrera no fue muy larga como grupo y sus influencias en la historia de las bandas que los sucederían no sería tan grande, es totalmente apreciable el aporte de estos gigantes, capaces de hacer bailar a todos con un ritmo que hasta aquel entonces parecía olvidado.

En 1982, y tras el lanzamiento en el Reino Unido de un disco homónimo y de Gonna Ball –ambos de 1981-, salió a la luz el que hoy es nuestro disco de la semana: Built for Speed.

Le damos play entonces al álbum conformado por una docena de canciones, muy rítimicas, bailables en muchos casos, festivas, y que demuestran que los grandes del rock and roll nunca pasarán de moda pues ni bien inicia “Rock This Town” pensamos que esto ya lo hemos escuchado antes, tal vez, en la obra del genial Eddie Cochran, Bill Haley y hasta el increíble Johnny Cash.

El primer track no pasa inadvertido, invita al baile, es frescura en un estilo que parecía no estar vigente al menos en lo comercial, y claro, suena perfecto. Con visos del ya citado Cash, llegan “Built for Speed” y luego “Stray Cat Strut” una de, a nuestro juicio, las joyas del grupo, en la que suenan como experimentados rockeros, jactándose incluso de ello al grito de “I got cat class and I got cat style”.

Rockabilly con clase y estilo de sobra, un álbum inolvidable…

Rev it up & go” tiene algunos guiños que nos recuerdan a los New York Dolls, con la voz de Setzer un poco lejana y los coros, adrede, desprolijos que se cortan entre gritos desgarradores. “Little Miss Prissy” y un gancho único en el disco, Brian Setzer luciéndose en la guitarra y coros que explotan al estilo Beatles son en conjunto lo que antecede a “Rumble in Brighton” que marca la mitad del disco.

La antes mencionada, parece de espías, el contrabajo de Lee Rocker sondea el espíritu James Bond de una banda de sonido que se precie antes de meterse en el clásico ritmo que guía el álbum. Uno de los éxitos más grandes del grupo se titula “Runaway Boys” y en gran parte la responsabilidad de esa repercusión se debe al riesgo, el peligro que se desprende de esos tres minutos de puro rock, que nos llevan al callejón y nos dejan imaginar que somos pandilleros con guitarras a cuestas.

Lonely Summer Nights” cambia un poco el estilo, es mucho más soul, parece ejecutada por una excelsa orquesta y no ya por una “banda”. El crédito del disco en cuanto a covers, se lo lleva “Double Talkin’ Baby”, original de Cliff Gallup y Danny Wolfe, que data de 1956.

You don’t Believe me” marca un terreno que linda con el blues y para el final del disco la cuestión pasa al garage mas furioso en “Jeannie Jeannie Jeannie”. El álbum, cierra bien arriba, tal y como empezó con “Baby Blue Eyes”.

Aquí no hay canciones inmortales ni piezas que hayan revolucionado el mercado. No es un disco que se destaque por una enorme cantidad de unidades vendidas ni por haber recibido galardones en cuanto lugar se haya editado, sin embargo, es un disco con concepto, más no conceptual, un álbum que abarca un género que se creía extinto y que estos tres tipos con peinados extravagantes hicieron brillar, por eso, es nuestro disco de la semana y merece ser escuchado por siete días.

Categorías
Disco de la semana

Tal vez te interese...