20 años de historias, en dos horas: Iván Noble en el ND Ateneo.

Iván Noble se presentó en el Teatro ND Ateneo en la primera de las tres noches programadas para “Historia Clínica”, el show en el que celebra 20 años de...

Ivan Noble - Historia Clinica

Iván Noble se presentó en el Teatro ND Ateneo en la primera de las tres noches programadas para “Historia Clínica”, el show en el que celebra 20 años de su primera grabación. Hits solistas y recuerdos de los Caballeros de la Quema en dos horas de rock. Repite 20 y 27 de abril.  

Crónica: Eduardo Auliu y Cecilia Martin.
Fotografía: Cecilia Martin.

Iván Noble, de profesión, rockero. Autor y compositor. Argentino, de Morón, Provincia de Buenos Aires. Sinónimo de Caballeros de la Quema, hombre de barrio, hoy solista. Cuenta con 12 álbumes en su haber, 7 en banda y el resto el solitario.

Historia Clínica, un afortunado, oportuno y ajustado encuentro con la historia de Iván Noble. Nunca mejor bautizado un show, en este caso, que revela sentimientos, paisajes de vereda, desencuentros, excesos, amores y odios, todo, musicalizado por seis tipos que se adueñaron durante dos horas del escenario del céntrico Teatro ND Ateneo.

Media hora después de las nueve, se levantó el telón y Noble estaba ahí a un costado con su guitarra, esperando para la primer ovación de la noche. Después de la intro, rompió el hielo con “A pan y agua” y acto seguido, la tan esperada nostalgia, con estilo eléctrico, llegó con un Guaymallén de cena, el maldito barrio, Yugoslavia, Ciudad Evita, Madagascar. Era “Patri“, fue “Patri“, y las voces gruesas y ya entradas en años gritaron como recordando sentimientos que cumplieron dos décadas, y que creían enterrados. Pero las canciones gozan de buena salud, y algunas, como las de los Caballeros de la Quema, mejoran con el paso del tiempo.

Una y una. Solista, Caballeros. Así parecía que pintaba la noche, y no defraudo. “La propina” directamente extraída de Nadie sabe donde (2004) sonó ajustada y con mas potencia de lo habitual, mas guitarras, coros, las chicas, contentas de la vida. La noche sería larga, emotiva… y bueno, así son las cosas, 20 años comprimidos en una seña corta, juntando los dedos en alto que parece decir “raja de acá” pero que ilustra el “tu novia se fue con su novia” de la memorable “Todos atrás y Dios de 9” con la que Noble bailó como hace tiempo lo hacía, pateando y aferrado al pié del micrófono. Impecable.

La chica que nadie saca a bailar“, con palmas celebrando las ginebras y las buenas botellas, cedió su lugar a la linea de bajo profundo a cargo de Pablo Alvarez, que mantuvo el ritmo de “¿Qué pasa en el barrio?” antes de uno de los éxitos de Noble como solista, “Un minuto antes de dejar de quererte” aquella canción que según confesó sobre las tablas, despertaba el instinto asesino de los otrora fanáticos de los Caballeros de la Quema.

Otra de Noble, solista, si. Una interpretación impecable, fina, de “Princesa tibia” y después “De mala muerte” de Los Caballeros. “A los leones” y “Parte por parte” que fuera compartida con Fito Páez en su último disco, La parte de los ángeles (2011), fueron un bloque lucido, antes de “4 de copas” celebrada por la platea masculina, nutrida platea, que evidentemente se sintió obligada ante la propuesta, irresistible para muchos, de este revival noventoso versión 2013.

Fe de erratas” y “Como el cangrejo“, “El chico de los mandados” con decenas de pantallas de cámaras digitales capturando cada momento, iluminando una sala casi a oscuras, se entrelazaron con el pasado del anfitrión de la noche, que maullaba como un gato, desesperado, desgarrado, sentado en el centro del stage, mientras pasaba “La noche que me echaste” y la siempre sorprendente “Milwaukee” que dejó atónitas a aquellas fans que fueron a escuchar canciones de novias de flores y primeros cigarrillos como decía Moris.

Después del estado de asombro por las 500 lucas, el cuchillo, los tajitos, las tripas, etcétera, se dejó escuchar “Hasta estallar” como antesala de varios imprescindibles de la historia -clínica- de Noble. “Fulanos de nadie“, “Olivia“, “Sapo de otro pozo” enganchada al clásico de King, Leiber y Stoller, popularizado por Lennon “Stand by me” y “Otro vaso y me voy” cerraron la parte del show en la que todos piden mas, y mas. Y claro, no defraudó.

El amor paternal hecho canción en “Bienbenito“, “Mientras haya luces de bar” y un doblete infalible con “Avanti Morocha” y “Oxidado” pusieron fin a una noche de recuerdos, que bien vale la pena repetir en tanto se pueda. La propuesta es buena, el repertorio, variado, la banda suena muy bien y tanto los tipos de voz gruesa como las chicas con cámaras de fotos se fueron contentos del show, con la promesa de volver a ocupar un asiento del teatro el 20 y el 27 de este mes, para vivir el ayer, para cantar en el hoy, de un hacedor de canciones que cumple 20 años en la música.

Iván Noble – Todos atrás y Dios de 9

Categorías
Coberturas

Tal vez te interese...